Ganarse el compromiso

Compártelo

Es habitual que exijamos a los miembros de un equipo que estén comprometidos con el objetivo común. El compromiso es algo que exigimos. Para ser dignos de pertenecer a un equipo hay que demostrar compromiso. Alguien comprometido sería alguien que da lo mejor de sí mismo dentro del equipo, que facilita el trabajo de los demás y que actúa con lealtad.

Sin embargo, cuando miramos alrededor, incluso a nosotros mismos, no siempre vemos ese nivel de compromiso total. Pasamos por fases en las que no lo damos todo, caemos en guerras internas o nuestra lealtad es cuando menos cuestionable.

¿Es el compromiso algo que debemos exigir o el compromiso es algo que nos ganamos?

¿Es el compromiso algo que debemos exigir o el compromiso es algo que nos ganamos?  ¿Existen personas en nuestros equipos que han dejado de estar comprometidas como consecuencia de un liderazgo mal ejercido? Piensa en ti mismo. ¿Cuándo tu nivel de compromiso ha bajado? ¿Eres inmune a la injusticia o a la falta de confianza? Quizá estos sean dos de los factores que más influyen en el nivel de compromiso.

Si un miembro de tu equipo se siente injustamente tratado, siente que le pides algo que tú no estás dispuesto a dar o que no exiges o das por igual a todos, es muy probable que su nivel de compromiso baje.

Asimismo, si demuestras falta de confianza en alguien seguramente esa persona también piense de manera inconsciente que tú no mereces su compromiso.

Creo que el hecho de pertenecer a un equipo obliga a comprometerse pero no pienses que eso es suficiente para tener el compromiso de tus equipos. El primero que debe comprometerse con ellos eres tú actuando con ejemplaridad y justicia. Mostrando confianza en ellos al tiempo que les acompañas y cargas sobre tu espalda la responsabilidad de los errores que ellos puedan cometer. Si actúas así, es mucho más probable que tus equipos estén totalmente comprometidos.

Quizá uno de los pocos compromisos incondicionales sea el que tenemos con nuestros hijos. Casi todos los demás, incluso el compromiso con nosotros mismos, se someten a examen con regularidad.